10 de octubre de 2013

YO QUISIERA



Quisiera tener la serenidad necesaria para medir y dominar el alcance de mis pensamientos, de mis palabras, de mis actos.

Quisiera poder razonar fríamente, sin que fuese mi corazón el que gobernase mi mente y sin que mis decisiones estuviesen regidas por la sinrazón de perseguir lo imposible.

Quisiera no sentir este fuego que me abrasa interiormente, haciendo que ninguna otra cosa tenga importancia más que seguir soñando y luchando por lo que quizá nunca ocurrirá.

Quisiera no pensar en ti en cada momento, quisiera no ver tu cara sonriéndome en cada persona de las que me rodean, en cada espejo, en cada esquina, en cada hoja de papel.

Quisiera dejar de hablar contigo cada día, dejar de preguntarte tu opinión, dejar de buscar tu sonrisa y tu complicidad, dejar de cogerte de la mano, dejar de acariciarte, aun sabiendo que en ninguno de esos momentos estás siquiera a mi lado.

Quisiera no depender exclusivamente de una sola de tus palabras para que en mi cara pudiese aparecer una sonrisa sincera, abierta, resultado de la más pura felicidad.

Quisiera olvidar que me basta con pensar en ti para que todo cobre sentido y todo sea sencillo y alcanzable, para que lo imposible deje de existir y para que mis sueños cobren forma y pasen a ser mis metas.

Quisiera dejar de revivir un día tras otro la última experiencia vivida, grabada con tanta intensidad, y estar seguro de que no es fruto de mi imaginación ni de uno de mis sueños, sino que fue real, y que eras tú quien estaba allí, a mi lado, que era tu cara y tu cuerpo lo que yo acariciaba y rodeaba con mis brazos.

Quisiera ignorar que conmigo se quedó para siempre un trocito de ti, dentro de mi corazón, al igual que se quedó dentro de mi mente.

Quisiera no creer que en ti quedó, al menos, una pequeña parte de la misma sensación imborrable que desde entonces preside mi vida, una sensación igual de intensa, de impactante, de ardiente, una sensación tan vívida, tan sincera.

Quisiera dejar de imaginar que, de un modo u otro, un día no muy lejano, simplemente, ocurrirá, dando paso a un maravilloso mundo de vivencias compartidas, de alegrías sin fin y de proyectos vitales sin igual que crearemos con toda la pasión que compartimos y desbordamos.

Quisiera que las mariposas dejasen de revolotear en mi interior, cesando esta maravillosa y simultánea sensación de libertad y de esclavitud.

Quisiera dejar de volar pensando en que tú eres mi cielo, mi único y exclusivo cielo, dejando de ver este brillante e inabarcable infinito que me rodea, un horizonte sin límites, en el que todo parece posible y al alcance de la mano con tan solo proponérmelo.

Quisiera poder desprenderme de todas estas agridulces sensaciones y poder estar en paz cada momento, cada día, volviendo a la rutina que presidía mi anodina vida.


O quizá no. Quizá nunca quiera hacerlo. Quizá mostrarme apasionado y soñador, y luchar por lo imposible, no sea tan descabellado, aun cuando absolutamente nada me dé la mínima esperanza al respecto. A fin de cuentas, nada he de perder más que la ilusión de volar, así que quizá, en el fondo, prefiera seguir engañándome a mí mismo y quedarme con un ¿y por qué no?





Para ti, con todo mi cariño y gratitud, por tu capacidad de provocar emociones indescriptibles y desconocidas con tan solo una de tus maravillosas miradas






Al

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