4 de septiembre de 2013

Mi efimera amistad

Decididamente, es cierto el dicho "uno no le da importancia a algo, hasta que ese algo no esta".

Un día descubres que sales a la calle, liberado de tus responsabilidades, y con el animo de pasar una tarde divertida.

No te das cuenta hasta que llevas unos minutos andando, que deberías pensar en que dedicar este tiempo de libertad. No  es que uno este obligado a tener que hacer, si no más bien es la elección de lo que tienes ganas de hacer.

Entonces decides llamar a un par de amigos, para descubrir que no tienen la misma libertad que tu, y que tu lista de amigos no pasa más allá de dos amigos.

Dos amigos.... ¡¡¡Vaya!!!

En fin, sales a pasear por la calle, acabas en el centro de la ciudad, y no dejas de darle vueltas al asunto...

Y no es que no valore este tiempo precioso para estar conmigo mismo... pero,... No, no era esto lo que te apetecía...

Quería dar una vuelta con alguien, saber de su vida, hablar de la mía, reírnos de pequeñas complicidades, y disfrutar de la compañía del uno del otro.

Me pregunto en que momento perdí a estas personas. Y por que después de todo este tiempo, de todos aquellos que han pasado por mi vida, ninguno permanece persistentemente en ella.

También me pregunto por mi actitud frente a ellos, me veo como el "pesadito" que siempre estaba pendiente de todo, dando tiempo y dedicación, pero sin reproches, solo enunciando evidencias... En fin... al final uno siempre esta solo consigo mismo... ¿No?

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