3 de septiembre de 2013

Ando perdida y... siento nauseas.














Me siento perdida. Miro y siento nauseas, no quiero mirar. Todo aquello que parecía sólido parece fundirse en un remolino, donde no hay nada claro, donde no se ve nada.

Siento que depende de mi. Siento que está en mi mano. Siento el peso de la responsabilidad. Pero paso día tras día intentando no pensar.

Por primera vez, siento las ganas de posponer mi vuelta. ¿Por pereza? No, miedo. Miedo a enfrentarme a lo que llega. Al torbellino. Pensamientos. Pensamiento que por primera vez no brotan. Ni los busco. Los rehuyo.

Leo y no pienso. No quiero adentrarme en el fondo de mi ser, para encontrarme con los sentimientos. No, si me mantengo en la superficie no pensaré. No sentiré.

2 comentarios:

  1. Adentrate,hazle frente,el miedo nos paraliza...pero si no te enfrentas,seras esclavo de ese miedo siempre...

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  2. Ánimos! He pasado esa situación también estos últimos días... Aquí tienes un hombro.
    Un fuerte abrazo.
    Julio.

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