28 de julio de 2013

El fin del principio




Vacío. Ésa es quizá la primera impresión. Una sensación de vacío que te golpea de frente y con tanta rotundidad que te deja sin fuerzas. Ni tan siquiera lágrimas te quedan ya para demostrar lo que esta decisión supone para ti. Tuviste que convertirlas en rabia hace ya mucho tiempo, para hacer que todo saliese a la perfección, aun en la más difícil de las situaciones a las que, sin el mínimo atisbo de duda, te enfrentaste.

Intuías que uno de esos días alguien te llamaría para hablar de tu futuro pero, en esta ocasión, no esperabas este resultado. Sabías que era difícil, mucho, pero había tantas cosas a tu favor, que albergabas alguna esperanza. Era muy pequeña, cierto, tanto que habías preferido no compartirla con nadie, quizá por vergüenza porque, a fin de cuentas, ¿por qué ibas a esperar algo a cambio? ¿Quién eras tú para imaginar que todo tu esfuerzo sería merecedor de algún tipo de recompensa?

Cada día, desde el principio, sin escatimar esfuerzos. Siempre siendo ejemplo para los demás, siempre luchando contra tanta adversidad, como una gota en medio del océano, y siempre mostrándonos a todos que contigo no hay términos medios. Lo has dado todo, te has entregado como siempre haces, con toda la pasión que llevas dentro y derrochando energía a raudales. Jamás buscando el reconocimiento, sino, tan solo, considerando que es el único modo de hacer las cosas.

Te asaltan las dudas sin cesar. ¿Para qué tanto afán? ¿Qué he hecho mal? ¿Cuánto más tengo que esforzarme? “En esta ocasión no es posible, pero quizá surja alguna posibilidad en el futuro.” Desilusión infinita. Tanto sacrificio, tanta dedicación, tanto empeño, … para volver al principio. Volver a empezar, una vez más, pero, en esta ocasión, con un amargor tan intenso que hasta te impide mantener tu eterna sonrisa, ésa que, quienes te conocemos, sabemos que nunca pierdes y que forma parte de lo mejor de ti. Trabajo, estudio, noches sin fin, fines de semana inexistentes, … Ciclos agotadores eternos para no recoger cosecha alguna.

Olvídalo. O quizá prefiera decirte que … ¡no lo hagas! Saborea ese amargor y transfórmalo también en coraje, al igual que ya has hecho con tus lágrimas. Utiliza esos pensamientos negativos como impulso para alzar de nuevo el vuelo y encarar el cielo una vez más. No desciendas, ¡sube! No caigas en picado, ¡elévate sin mirar siquiera al suelo! Has buscado y provocado la oportunidad y, esta vez, no ha aparecido, pero no siempre aparece ni a la primera, ni a la segunda, ni … Ese sentimiento que guardas, el de haberlo hecho todo lo mejor que has podido, el de haberlo dado todo hasta la extenuación, ése es el que debes conservar.

Recuerda, por favor, algo que nunca me cansaré de repetirte y que, humildemente, creo que no debes olvidar:
Tú siempre has buscado ser elemento diferenciador
Tú has encarado el trabajo y no te has dejado llevar
Tú has afrontado los problemas y siempre has aportado soluciones
Tú has buscado alternativas para todos los obstáculos que encontraste en tu camino
Tú te has esforzado por evolucionar cada día
Tú nunca has bajado los brazos pensando en que el futuro era incierto
Tú siempre has sido fuente de inspiración para quienes te rodeaban

Ignora ese desánimo que lucha por invadirte y por instalarse en tu interior. Aléjale de ti como has hecho siempre con todos aquellos que no hacían sino animarte a abandonar.

Ahora no lo has conseguido, pero el hecho de que en este momento no exista esa oportunidad no quiere decir nada en absoluto. Tan solo es una circunstancia, un accidente que en modo alguno mide ni el resultado de tu esfuerzo ni tus posibilidades de futuro.

Estoy convencido de que, gracias a esta experiencia, nada volverá a ser como antes. Esto no es más que el inicio de un nuevo ciclo. No temas, no es un retroceso lo que te espera, no es un paso atrás. Has crecido tanto que estoy convencido de que es tu propia percepción la que ha cambiado, de modo que no verás sino una nueva oportunidad de aprender, de avanzar, de crecer personal y profesionalmente, de enriquecerte de algo inmaterial pero que a su vez te llenará de gran satisfacción. Así, todo será optimismo, energía positiva, afán de superación, ganas de más, pasión desbordante, …

Grandeza. Busco la palabra que creo mejor define lo que haces y, una y otra vez, encuentro la misma. En ocasiones consideramos que no estamos “donde merecemos”. A esto, solo te puedo decir que únicamente en nosotros mismos está el cambiar esa percepción y en enfocar cada cambio por pequeño que éste sea, como un nuevo reto. Un nuevo desafío al que plantar cara y demostrar que sí, que pueden contar con nosotros, que podemos y sabemos adaptarnos, reciclarnos, formarnos nuevamente a pesar de que sea la enésima ocasión en que lo hacemos.

A veces intentamos buscar el sentido pero, ¿acaso debe tenerlo? Es simplemente una nueva bifurcación de nuestro camino. ¿El futuro? De él nada sabemos. ¡Apenas sí llegamos a entender y conocer nuestro presente! Tantas y tantas vueltas y jugadas nos depara la vida, que no vale la pena hacer muchos planes. Por el contrario, quizá sí valga la pena no dejar de hacer algo: Seguir avanzando, seguir aprendiendo, seguir luchando, seguir enriqueciéndonos, como si la ocasión que tenemos delante fuese única e irrepetible. Seguir siendo, en definitiva, “provocadores de oportunidades”. Seguir siendo como tú.



Para ti, por haberte convertido en referente y por tu infatigable afán de superación, tu búsqueda incesante y tu inmunidad frente al desaliento. No desesperes, no decaigas, no bajes los brazos, no dejes de perseverar. Comprobarás que el esfuerzo jamás carece de recompensa. Puede que no sea hoy, quizá tampoco mañana, pero tu oportunidad llegará porque serás tú quien haga que ésta llegue.







 Al

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