11 de junio de 2013

Aprender "dejar marchar"

Un día cualquiera, uno se levanta como todos los días y decide que tiene que enfocarse, centrarse en lo que uno desea hacer, o por lo menos, estar por aquello que tiene que estar o decidir que es su prioridad.

Es decir, "hacer lo que hay que hacer"...

O por lo menos intentarlo, aunque no sepa por donde empezar, ni tenga a priori mucha idea de nada.

Se acabo la etapa de esconderse tras tu propio ego, donde todo era "yo quiero, yo quiero, yo quiero", para ser otra cosa, para hacer otra cosa...

Lo bueno es que este cambio lo decides TU, se acaban las excusas que das a aquellos a los que te acercabas y preguntaban, de manera directa o con la mirada, que hacías tu con la vida.

Aquellos que te decían "la vida es esto" o aquello, "vive la vida", "haz algo", "se feliz", ya no encontraran respuestas difusas, la respuesta será "he decidido..."

No se porqué, pensé que habría un reconocimiento a la decisión, una respuesta positiva, o una comprensión por parte de estas personas, ... Quizás sigo viendo las cosas de manera infantil, o no supe explicarme, o creen que esta decisión no es .... ¡¡¡ Yo que se que creen !!!

Quizás interpretaron las etapas del cambio, el proceso que genera tomar una decisión en mi, como un drama, cuando simplemente son los quejidos de una maquinaria que cambia de marcha... Una máquina mal engrasada.

O esperaban un resultado distinto, según sus propias convicciones, un resultado que yo no puedo proporcionar por que no soy ellos mismos, ni siquiera el concepto que tienen de ellos mismos.

Esperaba comprensión, respeto y compañía. Sobre todo esto último.

Pero es más fácil el chantaje emocional, ese que hace que te sientas culpable por decidir, por cambiar, por hacer algo por ti mismo... Por que en definitiva, no quieren que cambies, no desean para ti nada, solo apaciguar su propio Ego en tu persona.

A veces uno necesita que le proporcionen calor, sin cuestionar, acompañando el velatorio del difunto.

En fin,... sin embargo es más incómodo quedar en la boda como el novio al que no le vinieron acompañar sus invitados.

8 comentarios:

  1. la expectativas nos ahogan,la comodidad nos complace y aunque nos hundamos irremediablemente y logran que seamos una sombra,un títere,un cuerpo vacío y solicito,a seguir para adelante....

    El miedo a la soledad,a tener que decir y ahora que,a tener que reconstruirnos de nuevo,fuertes e independientes,es lo que nos hace rendirnos al ego de los demás....

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  2. Gracias Javi por tu comentario.

    Monica, si que lo hay, me siento liberado, con añoranza por el tiempo pasado, pero muy liberado por ello.

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  3. jajajaja... Gracias Coach... eres muy grande...

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  4. Hola chicos hoy os estoy leyendo! Acabo de leer el post de Mónica de dejar comentarios en los post :-):-) Os dejo aquí mi comentario y mi abrazo. Espero que estés mejor Félix :-)

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. ¡Cuántos abrazos! No hay nada como sentirse arropado por el calor de los abrazos!!!!!!!!!!!

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