17 de abril de 2013

TU SUEÑO ES MI SUEÑO




Veo todo el empeño que pones cada día en ganar el reconocimiento que mereces y no puedo decir otra cosa. Tienes mi compromiso de que siempre te acompañaré en ese camino. No importa cuán tortuoso sea, ni tan siquiera importa lo que nos encontremos. Tu actitud es tan fuerte y valiente que yo quiero que también sea la mía.

Ignorando siempre a aquellos que solo tienen palabras de desaliento, a quienes simplemente les basta con dejar pasar las horas, los días y las semanas para, tristemente, concluir un mes más y ver cómo su “no esfuerzo” genera sus frutos. Así de simple, ¿ves? ¿Para qué complicar nuestra dulce inexistencia?

Cuando decidiste coger las riendas de tu destino, todo era inseguridad e incertidumbre, pero no dudabas de tu capacidad, sino que sabías perfectamente que la verdadera lucha estaría en convencer a quienes te rodeaban de que valía la pena el esfuerzo. Cuántas horas invertidas, cuánta dedicación, cuán dificultoso era compaginar con tu sueño todos aquellos cambios en los que nadie ayudaba. 

Tenían siempre a mano una sonrisa condescendiente, siempre esperando una caída, un desfallecimiento, pero nunca una mano amiga. Y tú seguías avanzando, siempre avanzando, hacia aquel sueño. ¿Por qué no iba a ser posible alcanzarlo? La decisión de salir a enfrentarte al futuro no había sido fácil, pero iba en tu naturaleza inquieta, así que … ¿por qué no seguir soñando? La decisión de desafiar a tu destino estaba tomada.

Obstáculos insalvables que ibas dejando atrás, uno tras otro, y, poco a poco, aquella quimera iba tomando forma. Sabías perfectamente que solo dependía de ti y que te obligaría a apretar los puños con fuerza, pero la meta estaba allí y te habías empeñado en cruzarla. Con o sin compañía llegarías a ella.

Reflejando el espíritu ganador que siempre te acompaña, lo conseguiste. Allí estabas aquel día, recogiendo el fruto de tanto sacrificio y empeño. No recibiste muchas felicitaciones, quizás porque no te quedaste en el camino tal y como deseaban, pero ya contabas con ello. Así, tu conquista quedaba en tu interior, donde más y mejor se saborean los éxitos.

Ignorándoles de nuevo decidiste seguir avanzando, siempre paso a paso, poco a poco, lidiando con todos aquellos jueces que te esperaban en cada esquina llevándote el desaliento y el temor, recordándote el “no vale la pena”, los peores enemigos. Y, una vez más, les desafiaste emprendiendo un nuevo reto.

Ahora estás enfocando la recta final, consciente de que quizás no tenga de colofón más que de plataforma para pasar al siguiente desafío. Y el sueño está siempre ahí, al alcance de la mano, de forma que, cuando crees que lo has alcanzado, cambia y se transforma en uno nuevo, más atrayente que el anterior.

Estoy seguro de que tu oportunidad llegará, porque creo en ti y sé que lo conseguirás, porque tanta inquietud debe ser recompensada, porque tanto ahínco no puede ser baldío, y porque en cada pequeño sueño que alcanzas encuentras una nueva satisfacción, aquélla que te permite seguir llenando tu interior y añadir una nueva manzana a tu cesta. Ésa que llevas a la espalda a todas partes, pero que solo tú puedes ver.

Golpea tú al destino y no cejes en tu empeño. Continua con tranquilidad, llevas compañía. Si giras la cabeza a un lado, me verás, siempre con los brazos abiertos y con una sonrisa para ti, atento a tu señal, sin pedir nada, prestando solo atención a si necesitas una palabra de aliento o un brazo en que apoyarte pues el camino es largo.



Adelante, siempre adelante. Lo conseguiremos. Conseguirás que ocurra.









Al

2 comentarios:

  1. Maravilloso reflejo de aquél que lucha por lo que quiere y no deja simplemente pasar la vida, que existe, no "inexiste"... cierro los ojos y me lo podrías estar susurrando, me lo podrían estar susurrando... me las quedo para mi, desde ti, desde otros...

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  2. Buenos días +Mónica García Peral y muchísimas gracias por tu comentario tan ... sensible.
    Hay quien opta (ni tan siquiera decide), simplemente, estar, pero hay quien va mucho más allá y decide no pasar de puntillas por toda esta experiencia vital.
    Ésa persona es mi ejemplo.

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