23 de abril de 2013

Piensa en tu cliente, pensaras en ti.


Cuando un emprendedor tiene una idea de negocio focaliza sus esfuerzos sobre esta visión. Muchos pensareis, ¿de eso se trata, no?

Podemos poner como ejemplo cualquier idea que se nos pase sobre la cabeza. Y esa es la entrada a la atracción que nos supone nuestro emprendemiento, nuestra propia montaña rusa emocional.

Vamos sumando elementos a esta montaña, haciéndola a imagen y semejanza de nuestra propia personalidad, de nuestras propias vivencias y experiencias. Añadiendo ese carácter personal que marcara nuestro trayecto en esta aventura.

Pasada la primera curva, en plena cuesta de ascenso hacia lo que sera el inicio de nuestro despegue, nos solemos perder en lo que nosotros necesitamos, olvidando lo que básicamente y principalmente necesita nuestro negocio, nuestros clientes.

Sí, clientes, esos que tienen euros en la cartera, voluntad de “comprarte” y ademas sobre todo que tu producto, haga su propia experiencia distinta al del resto de mortales.

Como decíamos al principio, aunque nuestra voluntad es atender a nuestro cliente, normalmente, el emprendedor tiene tendencia de alinear sus vivencias con sus clientes. Es decir, aporta su visión a la idea, sea de manera voluntaria o involuntaria.

La realidad no funciona así, la realidad funciona a su bola, y tu, cuando lo descubres, te das cuenta que estas en un jodido campo de minas.

¿Quieres una pista de lo que te esta ocurriendo?. Se te olvido trazar un PlanVital, paralelamente a tu Plan emprendedor. ¿Absurdo?. No, realismo puro y duro.

Tu deseabas montar tu negocio, tu oficina de turismo, tu tienda de galletas, tu consultora por que veías que la gente necesitaba … ¿el que? ¿distraerse haciendo turismo? ¿comer galletas para que su día se iluminara? ¿ayuda con tus habilidades?. ….

No... muchas cosas de las que estas ofreciendo, o de las que estas transmitiendo, es que lo necesitas tu... Bueno, el resto también, pero sobre todo TU. Por que es tu visión, es tu idea, es tu negocio.

Y ahora resulta que los demás, tus clientes, o no lo necesitan en ese momento, o resulta que lo que transmites ellos no saben entenderlo, no son los que esperabas...

Por que cada uno tiene sus necesidades, sobre todo las suyas propias.

Un plan Vital trazado paralelamente al plan de tu negocio, te hubiera puesto en una posición ventajosa, te hubiera dado idea de lo que tu necesitas, lo que tu deseas, y alinearlo con tus ideas de negocios.

De nada sirve que tu quieras que te aprecien, que tu quieras dar aquello que mejor sabes hacer, de llenar la vida de los demás de sonrisas, si tu, sobre todo tu, no sabes como proporcionártelas a ti mismo, si no fluyen tus acciones con tus pensamientos, si no sabes cuales son tus debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas.

Por que entonces no entenderás lo que necesita tu cliente, y no podrás focalizar tu negocio sobre lo que mas importa, como dar valor a tu cliente. Y no salirte a la primera curva de tu propia montaña rusa emocional.

A veces uno puede recapacitar, darse cuenta y reaccionar, agarrar fuerte la barra de tu carrito, apretar los dientes y tratar de no salirse de tu montaña rusa. Otras veces uno necesita un compañero.

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