1 de abril de 2013

Hoy tuve un presentimiento...

Hoy, en la estación de metro más bonita de Madrid, tanto por su estructura y forma, como por su entorno, y el paseo que te lleva hacía ella... y que tantas veces he recorrido... tuve un presentimiento...
 


Entramos sin más, dejando atrás el precioso camino que nos lleva. Charlando distendidamente. Sonriendo. Disfrutando.
 
Sin decírnoslo, nos dirigimos a la cristalera que nos iba a mostrar la llegada de nuestros trenes.
 
El tuyo llegó primero. Nos despedimos. Bajaste.
 
 
 
En unos instantes llegó mi turno. Bajé. Entre.
 
Los dos trenes parecían saber que deseamos darnos despedida con nuestras miradas. Y esperaron. Y pudieron encontrarse las miradas, que, mudas, tanto se decían. Les acompañaba una sonrisa.
 
Como si se hubieran percatado, de que ya se había cumplido el objetivo, los dos trenes, al unísono, se pusieron en marcha.
 
Inmeditamente una sensación extraña se apoderó de mi. De mi sentir. ¿Un presentimiento?
 
Una posesión tan rápida, que mi sonrisa aún permanecía en mi rostro como si estuviera conversando con la tuya. Pero ya no estabas. En tu lugar, la oscuridad de un túnel.

Pero la sensación me embargaba con las imágenes capturadas y sintiendo el movimiento contrario de los dos trenes. Tú hacia una dirección, yo hacía la opuesta.
 
Sensación, - ¡véte!
Oscuridad, - ¡desparece!

2 comentarios:

  1. O_O alucinante...casi he podido sentir las sensaciones,BRAVO! sin duda un relato ¡magnífico!

    ResponderEliminar
  2. Gracias... es lo que tiene plasmar el sentir... (¿te lo digo o te lo cuento?, maestro en esto.

    ResponderEliminar

Anímate y déjanos tu comentario, nos ayuda a crecer.

 
El Hogar de las Emociones. Blogger Template by Ipietoon Blogger Template