19 de noviembre de 2012

Príncipes y Princesas.

Cuento 1:
"Érase una vez una princesa, directora del área del departamento de nuevas tecno­logías de una multinacional, que tenía dos hijos, de nueve y de cinco años. A los diez años de matrimonio se separó de su príncipe azul... porque destiñó. Aquel hombre romántico, educado y cortés con ella... terminó por conver­tirse en sapo. Se acomodó en el sillón, engordó, dejó de ser caballeroso, no compartía las tareas domésticas, dejó de mandarle mensajes románticos que `la ponían a cien' y ella empezó a mar­chitarse, a sentirse triste, incluso fea. Se preguntaba: ¿qué tendré yo, en qué he cambiado? Evolucionaron en direc­ciones opuestas. El día en que pensó que había perdido su título de princesa, decidió romperla relación y darse otra oportunidad".

Cuento 2:
 "Él, un príncipe implicado, fantástico pa­dre, atento, como existen muchísimos hombres; y ella, acomodada, queján­dose de que no la atiende... Y el pobre príncipe azul, pensando que la mujer dulce con la que se casó y de la que se enamoró se había agriado y se había convertido en alguien que pensaba más en ella que en el proyecto común".

¿Existe sólo una versión del cuento o las dos?
¿Cómo cuidamos el amor?
¿Con el tiempo en qué nos fijamos?

Extracto de un magnífico artículo de Patricia Ramírez, para reflexionar. Ver íntegro en: Blocjoanpi


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