8 de julio de 2012

"No se trata de olvidar, si no de recordar sin que duela" - Minirelatos y Reflexiones en Voz Alta

¡Como me dolió tu desprecio! Como me dolió tu ausencia, tu indiferencia.

No era consciente de ello. No sabía que me dolía. El dolor se había disfrazado de alivio. Un falso alivio nacido de la inconsciencia. Un escudo protector. ¡Eso es! protegerme del dolor, mi cuerpo no quería sufrir, mi mente no quería sufrir, mi ser no quería sufrir.
Pero el dolor es fuerte, es insistente. Y el paso del tiempo no me dejaba olvidar porque el dolor estaba ahí. Quería olvidar pero no podía. Recordaba esos momentos y volvía a sentirlos. Momentos llenos de magia, momentos que llenaron una parte de mi vida. Una parte pálida.

Volvía a sentir como cada segundo compartido me hacía crecer. Iba devolviéndome un rumbo. Y contigo tomé una dirección, y eso me devolvió la ilusión. Lo pálido se estaba convirtiendo en color. Colores intensos que me hacían vibrar.

Recordaba y sentía nostalgia.

Sentía nostalgia, pero creía en alivio. Y el pulso entre el pensar y el sentir aumentaba el dolor escondido. Mi dolor protegido.

-          ¿Por qué me abandonas? ¡Me has dado color! y ahora... ¿me los quitas?,  ¡No quiero palidez!
Gritaba desde las profundidades de mi ser. Gritaba, pero nadie me oía. Yo no me oía. Tú no me oías. Él no me oía. Ella no me oía.

Temía encontrarme contigo. Temía doblar la esquina y encontrarnos de frente.

Quería alejarte de mi mente, pero no podía. -¿Por qué sigues en mi mente después de tanto tiempo? ¡Vete!

Pero las cosas no suceden porque sí y la vida está llena de señales. - ¿Las vemos? La vi.
Sí, la vi. Y la entendí. Entendí que tenía que dejarte marchar, que entraste misteriosamente en mi vida para darme color, para hacerme vibrar, para darme un rumbo, el nuevo rumbo de mi vida.


Y gracias a este color ahora vibro sola, camino por mi cuenta. Y ya no me duele porque no tengo miedo. Porque llegaste a mi vida para darme las armas para volar. Y ahora ese color es mio.


Y dejó de doler, y no intento olvidar, si no que recuerdo sin dolor.


Y ayer... doble la esquina... nos vimos, e indiferentes, yo seguí caminando, seguí mi rumbo, mi camino de color.

3 comentarios:

  1. Y al leerte yo me quedo, impresionada, emocionada, impactada, y muda... gracias!

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  2. una pasada de escrito!! me gusta la intensidad como defines estos momentos vividos!

    cuando sientes indiferencia es cuando te das cuenta que está superado!!

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